Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
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Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada.
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Comprendo que la mentira es engaño y la verdad no. Pero a mí me han engañado las dos.
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A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad.