La manada de fieras sodomitas, por millares, se lanza a través de la espesura de las calles ciudadanas en busca de su presa juvenil. Disfrazada de persona, la fiera sodomítica ojea entre el matorral ambulante de las aceras su pieza preferida, el cándido m
Es el MISTERIO DE INIQUIDAD de los siglos... Y basta. Perdonen los lectores si el vértigo se adueñó por un momento de nosotros al asomarnos a las abisales profundidades de la Intrahistoria. Sentiríamos que, asaltados de repente por esas visiones inauditas