Es deleite del infierno hacer mal al hombre y apresurar su ruina eterna.
Estamos en las manos de Dios -afirmó mi padre-. Nada puede ocurrir sin su consentimiento, y todo terminará bien para aquellos que le aman. Es nuestro Creador. El nos ha hecho y cuidará de nosotros.
Imágenes
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Un amor cruel, un amor caprichoso había invadido mi vida. El amor exige sacrificios. Y en los sacrificios corre la sangre.
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El mundo, prosiguió tras una breve pausa, no tiene fe en la conversión de cualquier hombre, nunca se olvidará de lo que era, nunca le creerá que pueda cambiar, son prejuicios implacables y estúpidos.
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Llega con la vejez un momento en el que el corazón ya no es maleable, y sólo conserva la forma en que se enfrió.