No hay tiempo que no se acabe ni tiento que no se corte.
Gracias le doy a la Virgen, gracias le doy al Señor, porque entre tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdí mi amor al canto ni mi voz como cantor.
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Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.
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El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
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La ocasión es como el fierro: se ha de machacar caliente.