El ajedrez como la música o el amor, tiene el poder de hacer feliz a la gente.
Hasta este punto, el blanco ha seguido un análisis muy conocido, pero ahora se hace un error fatal - que los seres han de usar su propia cabeza.
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No basta con ser buen jugador, además hay que jugar bien.
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Jamás he conseguido derrotar a ningún rival que se encontrara en perfecto estado de salud
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Antes del final del juego, los dioses se han colocado en el medio del juego.