¡El arte es el peor enemigo del arte!.. un fetiche ante el que se ofician, arrodillados, quienes no son artistas.
Hasta que el día menos pensado, la mujer que nos electriza intensifica tanto sus descargas sexuales, que termina por electrocutarnos en un espasmo, lleno de interrupciones y de cortocircuitos.
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Los únicos brazos entre los cuales nos resignaríamos a pasar la vida son los brazos de las Venus que han perdido los brazos.
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Musicalmente, el clarinete es un instrumento muchísimo más rico que el diccionario.
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No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio.