Con la pena extrema uno también puede sentirse bien. Lo peor, tal como pensaba Máximo, son los estados intermedios, los entreactos, el aburrimiento, los domingos que se eternizan.
Hay episodios de nuestra vida dictados por una discreta ley que se nos escapa
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La vida, a la hora de destrozarnos, tiene la terca paciencia de la marea.
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Dejadla tranquila, ella se marchará como vino .
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Creo que suelo entenderlo todo excepto lo más simple.