Hay gente que cree que odia los ordenadores. Lo que odian en realidad son los malos programadores.
La estupidez es siempre un delito capital.
La mitad de la sabiduría es aprender a desaprender lo que se sabe.
Mirado desde la sensación del orgasmo que se logra, una mujer parece quemar con gloria angelical.
Nunca lances mierda a un hombre con un arma.