Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos Freud permitía que tú le trataras a él, eso incluía una invitación a comer.
Hay un viejo chiste, Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, ¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!, y contesta la otra: ¡Y además las raciones son tan pequeñas! Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de
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Aunque me gustaría, probablemente no puedo dar una buena razón para justificar que la vida merece la pena, pero si alguien entrara ahora mismo en este cuarto con una escopeta, mi reacción natural, como la de cualquiera de nosotros, será aferrarme a la vid
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Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero.
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Amaos los unos sobre los otros.