Puedo estar en guardia contra mis enemigos, ¡pero Dios me libre de mis amigos!
He vuelto mis ojos, convocados por ti. Esta tormenta que surge no retendrá mi espíritu, sino que lo exaltará. Todo mi cielo residió en tu pecho, y sólo allí encontraré la eternidad.
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Si queremos construir sobre un fundamento seguro la amistad, debemos amar a los amigos por su bien y no por el nuestro.
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Dios no me dio mi vida para que la malgastara”
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Evito mirar hacia adelante o hacia atrás, y tratar de seguir mirando hacia arriba.