Es deleite del infierno hacer mal al hombre y apresurar su ruina eterna.
Imaginen ustedes que un individuo, suficientemente perverso, se mata. En determinadas circunstancias, los suicidas pueden transformarse en vampiros. Este vampiro empieza a visitar a los seres vivos mientras duermen. Estos últimos se mueren y, una vez sepu
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Un amor cruel, un amor caprichoso había invadido mi vida. El amor exige sacrificios. Y en los sacrificios corre la sangre.
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El mundo, prosiguió tras una breve pausa, no tiene fe en la conversión de cualquier hombre, nunca se olvidará de lo que era, nunca le creerá que pueda cambiar, son prejuicios implacables y estúpidos.
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Llega con la vejez un momento en el que el corazón ya no es maleable, y sólo conserva la forma en que se enfrió.