¿No ves que muero, tanto por haber bebido demasiado como por mi necesidad de beber?
Juro por la burra de Balaam que, si sigue callando, haré que se arrepienta de su obstinación. Y diciendo estas palabras, el Califa no pudo evitar lanzar sobre el desconocido una de sus peligrosas miradas; éste ni se inmutó: el ojo asesino no le produjo el
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¿Por qué haces el ejercicio de un perro? ¡Oh, Califa, tan orgulloso de tu dignidad y de tu poder!
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La desgracia caerá sobre el temerario que desea saber lo que debiera ignorar y acometer lo que excede a sus facultades.
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¡Hemos sido hechos donde todo se hace bien; somos la menor de las maravillas de una región en la que todo es maravilloso y digno del mayor Príncipe de la tierra!