Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.
La adulación, bajeza del que adula; engaño del adulado y aún bajeza de los dos; porque su bajeza muestra el que gusta de su adulación, que no se fía en el valor de sus méritos.
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Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.
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Todos deseamos llegar a viejos; y todos negamos que hemos llegado.
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La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió.