Seré ingeniero, decía uno; y su compañera afirmaba: pues yo agrónomo. Y yo aviador, agregaba jovial un tercero. A ninguno de nosotros se nos ocurría dudar un instante de una cosa: de que teníamos abierto un amplio camino hacia los estudios universitarios,
La cantidad de posibles disposiciones de las piezas en el tablero es ilimitada, y no hay un cerebro, ni siquiera el del matemático más grande o el de un calculador fenomenal, que pueda efectuar el recuento.
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He estado agradecido toda la vida a mi padre por haberme enseñado a realizar un trabajo físico desde la niñez. El aprendizaje de mi infancia me ha sido útil posteriormente más de una vez.
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Un jugador tiene que ser capaz de encontrar las jugadas posibles.
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Uno debe aprender a analizar con seguridad, y luego poner plena confianza en el computador con que la naturaleza nos ha dotado.