La ciencia y la sabiduría, lejos de ser una misma cosa, no tienen entre sí a menudo conexión alguna.
Dios hizo el campo, y el hombre la ciudad.
Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.
El egoísta construye sobre él los principios de la vergüenza y la culpabilidad.
El dolor es, él mismo, una medicina.