A siete años de un suceso, el suceso ya es otro.
La conocí en el Barceló, el veintitantos de agosto pasado y, a la semana escasa, el día de mi cumpleaños, ¡zas, al catre! Si me hubiera estado como un gili viendo cómo la camelaban y cómo le metían mano los demás, a estas horas estaba como usted. -Sí, eso
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Yo soy, como buen español, pedorro domiciliario.
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La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.
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La muerte es de una vulgaridad absoluta; todos los nacidos terminan pasando por ella.