El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad como el que come fruta floja.
La contemplación es una cumbre en la cual Dios se comienza a comunicar y manifestar al alma. Pero no acaba de manifestarse, solo asoma. Pues por muy altas que sean las noticias que al alma se le dan de Dios en esta vida, no son más que lejanas asomadas
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El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.
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Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
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Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando.