No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.
La humanidad es la virtud de la mujer; la generosidad, la del hombre. El bello sexo que posee mayor ternura que el nuestro, rara vez tiene tanta generosidad.
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Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga ... Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros un
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En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre. sin fuentes
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La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición.sin fuentes