Cualquier idiota puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande se la lleva para siempre.
La impertinencia no está del todo mal vista en según qué fiestas y es, en cualquier caso, un pecado perdonable. Seguramente porque la impertinencia, como el ping pong, es una actividad insignificante que jamás ha matado a nadie.
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La gente le hablaba de aeropuertos y lavadoras, pero él sólo podía pensar en huracanes.
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Me gustaría querer abrazar a la misma mujer que me quiero follar.
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Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de cualquiera pensaré que de todas las cosas que nunca he tenido, ella es la que más echo de menos..