Soy tu ocio del domingo, tu pasión, tu séptimo día y tu séptimo cielo.
La muerte de cualquier poeta, aunque sea la muerte más natural, es antinatural, es decir, un asesinato, por eso es infinita, ininterrumpida, y dura eternamente, en todo momento.
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Cuando a la gente se la despoja de su rostro amontonándola, primero se convierte en rebaño y después en jauría.
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Aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.
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No me dejaré seducir por mi lengua materna, ni por su promesa de leche. ¡Me es indiferente en qué idioma no he de ser entendida por nadie!