El hombre y el mundo forman una unidad; No por qué el mundo sea espíritu, sino porque el hombre es naturaleza.
La muerte es una finitud dialéctica. El ser dialéctico, es decir, el hombre, es el único ser mortal, en sentido lato. La muerte de un ser humano difiere esencialmente del fin de un animal o de una planta, así como de la desaparición de una cosa por simple
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Todas las formas de la autoridad humana tienen en común que permiten ejercer una acción que no provoca reacción, porque quienes podrían reaccionar se abstienen consciente y voluntariamente de hacerlo.
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Lo mismo ocurre en los Estados llamados democráticos, donde el poder parece pertenecer a la masa, aunque en realidad es el Estado quien lo posee y lo ejerce: sólo que en ese caso el Estado es encarnado en, o representado por el conjunto de ciudadanos.
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La vida humana es una comedia donde uno tiene que jugar en serio.