Cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito.
La multitud, como el mar, es por sí misma inmóvil, es tranquila o por celosa, según sean los vientos o las auras que las conmuevan
La multitud, como el mar, es por sí misma inmóvil, es tranquila o por celosa, según sean los vientos o las auras que las conmuevan