Nada apetecen tanto los hombres como conservar la vida, y nada hay por que menos se esfuercen en dirigirse bien
La primera y más elevada ambición que pueda tener un hombre es la de cumplir con su deber y la de gobernar su alma, que es su verdadero reino
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Aun cuando sea grave error conceder nuestra amistad a los malvados y a los necios, es poco cuerdo hacérnoslos enemigos, porque son muy numerosos
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La crítica puede ser verdadera, pero no es, aun así, toda la verdad. Es interesante estar entre bastidores, pero no es allí donde mejor se ve la obra