Prueba en dar algo a tu prójimo, que puede ser que te sepa mejor distribuir que amontonar.
La prontitud devota de nuestro espíritu y crianza, la poca detención en el conocimiento de nuestra máquina corporal y la mucha miseria de nuestra filosofía, nos arroja a empujar hacia la banda de los milagros infinitos sucesos que tienen su derivación de
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Más de Diego de Torres Villarroel
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Y por vida mía, que se ha de saber quién soy.
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Yo escribo porque no tengo dinero ni donde sacarlo para vestirme yo y mantener a mis viejos padres para recuperarles en parte con estos leves alivios los días de la vida que les quité con mis inobedientes travesuras.
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Trabajo gracias a Dios con deleite y sin fatiga, y soy tan afortunado de desatinos que luego que pongo de letra de molde mis majaderías, me acarrean los ochavos a porrillo, y los pesos duros a mojicones, de modo que, en cuarenta y dos años que llevo ya a