Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos Freud permitía que tú le trataras a él, eso incluía una invitación a comer.
La realidad cotidiana de hoy día puede llegar a ser muy deprimente. Así que la gente tiene la necesidad imperiosa de buscar un sentido a sus vidas, de aferrarse a la idea de que hay algo especial esperándoles en algún lado.
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Aunque me gustaría, probablemente no puedo dar una buena razón para justificar que la vida merece la pena, pero si alguien entrara ahora mismo en este cuarto con una escopeta, mi reacción natural, como la de cualquiera de nosotros, será aferrarme a la vid
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Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero.
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Amaos los unos sobre los otros.