Es más cómodo sufrir que actuar; es más cómodo dejarse redimir y liberar por otro, que liberarse a sí mismo; es más cómodo hacer depender su salvación de otra persona, que de la propia fuerza; es más cómodo amar que anhelar; es más cómodo saberse amado de
La vida, como un vino precioso, hay que saborearla poco a poco, sorbo a sorbo. Los mejores vinos pierden todo su encanto y no se estiman bien si se tragan como si fuera agua
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El hombre afirma en Dios lo que niega en sí mismo.
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Las verdades más sencillas son aquellas a las que el hombre llega más tarde
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La religión tiene por padre a la miseria y por madre a la imaginación.