Así como al jinete, si quiere permanecer sobre el caballo, a menudo no le queda otro remedio que conducirlo a donde este quiere ir , también el yo suele trasponer en acción la voluntad del ello como si fuera la suya propia
La voz del intelecto es apagada, pero no descansa hasta haber logrado hacerse oír, y siempre termina por conseguirlo, después de ser rechazada infinitas veces.
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Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo.
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Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco.
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Deseos de eliminar al padre y de suplantarlo tomando como esposa a la madre.