¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida!
¡Llegué a confundirme con ella, tanto! Por sus recodos espirituales, yo me iba jugando entre tiernos fresales, entre sus griegas manos matinales.
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Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.
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Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
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El literato de puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, el desastre cordial de la esperanza, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y las direcciones contraria