El amor es como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a otros destroza.
Lo que denominamos el mal es la inestabilidad inherente a la humanidad entera que lleva al hombre fuera de sí, más allá de sí, hacia un algo insondable, exactamente igual que si la Naturaleza hubiese infundido en nuestra alma una irremediable porción de i
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No hay dicha para aquel que no ha recorrido el camino del dolor. de El amor de Erika Ewald
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En el dolor uno se hace cada vez más sensible; es el sufrimiento quien prepara y labra el terreno para el alma, y el dolor que produce el arado al desgarrar el interior, prepara todo fruto espiritual.
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La historia no tiene tiempo para ser justa. Como frío cronista no toma en cuenta más que los resultados.