A menudo la excesiva tolerancia debilita y corrompe a la bondad; en el momento de la pelea se debe ser severo.
Lo que excusa la mezquindad de nuestros actos es que cuando los vivimos, padecemos, y es el caudal del dolor sufrido lo que al cabo determina la misericordia y liquida la expiación
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La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral.
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Por mi raza de bronce hablará el Espíritu Santo
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Un pueblo que pierde la fuerza necesaria para sacudirse el yugo acaba por venerarlo.