Cualquier idiota puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande se la lleva para siempre.
Lo que solemos elevar a la categoría de meditaciones no es más que el ruido de un motor encendido. Saúl había aprendido con el tiempo a no sublimar la torpe mecánica de su nada ilustre cabeza y, al contrario que muchos de nosotros, despreciaba sus propios
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La gente le hablaba de aeropuertos y lavadoras, pero él sólo podía pensar en huracanes.
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Me gustaría querer abrazar a la misma mujer que me quiero follar.
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Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de cualquiera pensaré que de todas las cosas que nunca he tenido, ella es la que más echo de menos..