Ah, primavera sin frontera y sin final, sin frontera y sin final, como los sueños...
Los caminos prohibidos se han cruzado. Llevamos el paraíso como una cadena bendita miramos en él, como en un aljibe insondable, más profundo que los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.
Imágenes
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Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron, para brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso.
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Yo era libre, como tú, pero quería vivir demasiado. Mira, viento, mi cuerpo está frío y no hay a quién estrechar la mano...
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Sabemos que el presente está en la balanza y que se cumplirá. La hora del valor marcan nuestros relojes y él no nos abandonará.