Casi todos los crímenes que castiga la humanidad se deben al hambre.
Los demás siempre nos parecen más felices que nosotros, y sin embargo lo extraño es que el hombre que cambiaría con gusto su posición no consentiría casi nunca en cambiar su persona. Acaso quisiera rejuvenecer un poco, pero no demasiado todavía, y andar b
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El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.
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Hay palabras que solo deberían servir una vez.
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La alegría de los hombres es una llama de leños de tristeza. Brota la llama, pero los leños están allí, y cuando se apaga la llama, quedan los leños, o el carbón o la ceniza, que es resto de los leños y no de la llama.