Cualquier idiota puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande se la lleva para siempre.
Los días son a veces tan tristes que sencillamente no merecen la pena. No merece la pena correr, ni esperar, ni vigilar. Días tan tristes que no merecen ni un esfuerzo, ni el más pequeño movimiento. Los días así hay que dejarlos correr, como los trenes no
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La gente le hablaba de aeropuertos y lavadoras, pero él sólo podía pensar en huracanes.
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Me gustaría querer abrazar a la misma mujer que me quiero follar.
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Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de cualquiera pensaré que de todas las cosas que nunca he tenido, ella es la que más echo de menos..