A la gente le encanta hablar de sus enfermedades, a pesar de que son las cosas menos interesantes de sus vidas.
Los hipócritas pretenden ser palomas, políticos, literarios, águilas... Pero no se deje engañar por su apariencia, no son águilas, son ratas.
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Aislarse en el trabajo creativo es mejor que las críticas negativas que no hacen nada en absoluto.
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Confieso que enterrar a algunas gentes constituye un gran placer.
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Cualquiera que sea el tema de la conversación, un viejo soldado hablará siempre de guerra.