Él duerme un sueño sagrado... Nunca digas que los buenos mueren.
Los juramentos de los enamorados no llegan a los oídos de los dioses.
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Juramentos de amor no entran en el oído de los dioses.
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Saber demasiado es funesto para quien no sepa dominar su lengua. Es como un niño que tuviera un cuchillo.
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Los juramentos de los enamorados no llegan a oídos de los dioses.