Aconsejar amistosamente es querer que hagan los demás lo que no haríamos jamás nosotros mismos.
Lo vulgar es el ronquido, lo inverosímil, el sueño. La humanidad ronca, pero el artista está en la obligación de hacerla soñar o no es artista.
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Al hombre le falta justamente la experiencia que le sobra a la mujer.
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Al llevar al lado una mujer linda los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos.
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Al teatro voy a darle un padre llamado humorismo y una madre llamada poesía, de los cuales sólo puede nacer el humorismo auténtico.