Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.
¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos. Si brilla en mis ojos la humedad del llanto, es por el esfuerzo de reírme tanto...
Imágenes
Más de Juana de Ibarbourou
-
-
Llueve, llueve, llueve, y voy, senda adelante, con el alma ligera y la cara radiante, sin sentir, sin soñar, llena de la voluptuosidad de no pensar.
-
Me verás reír viéndome sufrir. Y tú llorarás. Y entonces... ¡más mío que nunca serás!
-
Amando, se poseen todas las primaveras.