Ah, primavera sin frontera y sin final, sin frontera y sin final, como los sueños...
Me pareció que las llamas de tus ojos volarían conmigo hasta el alba. No pude entender el color, de tus ojos extraños. Todo alrededor palpitaba
Imágenes
Más de Anna Ajmátova
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Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron, para brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso.
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Yo era libre, como tú, pero quería vivir demasiado. Mira, viento, mi cuerpo está frío y no hay a quién estrechar la mano...
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Sabemos que el presente está en la balanza y que se cumplirá. La hora del valor marcan nuestros relojes y él no nos abandonará.