Profunda admiración y respeto por lo que encuentro de auténtico en una persona.
Me preguntará por que sigo entonces en la revolución. La revolución es el huracán, y el hombre que se entrega a ella ya no es el hombre, es la miserable hoja seca arrebatada por el vendaval.
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La revolución beneficia al pobre, al ignorante, al que toda su vida ha sido esclavo, a los infelices que ni siquiera saben que si lo son es porque el rico convierte en oro las lágrimas, el sudor y la sangre de los pobres.
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- ¿Por qué pelean ya, Demetrio?
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Los tiempos son malos y hay que aprovechar, porque si hay días que nada el pato, hay días que ni agua bebe.