Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.
Imágenes
Más de Federico García Lorca
-
-
Así la miel del hombre es la poesía
-
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
-
Empieza el llanto