La belleza es verdad y la verdad belleza, no hace falta saber más que esto en la tierra.
Miré un poco, y tan ágil y libre me sentía como si, abanicándome, las alas de Mercurio hubiesen en mis pies retozado: era leve mi corazón, y muchas delicias de mis ojos me estremecían.
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Las melodías que pueden escucharse son dulces, pero aquéllas que no pueden escucharse lo son más.
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Los hombres de genio son fuerzas químicas etéreas que operan sobre la masa del intelecto neutral.
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Los fanáticos crean un ensueño y lo convierten en el paraíso de sus secta.