Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay más de lo que puede soñar tu filosofía.
Morir, dormir, tal vez soñar- ¡Ay! Ahí está el problema, pues lo que podemos soñar después de despojarnos de esta envoltura carnal debe hacernos reflexionar.
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Antes que nada ser verídico para contigo mismo. Y así, tan cierto como que la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie.
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Asume una virtud si no la tienes.
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Con el cebo de la mentira se pesca una carpa de verdad.