Cada uno somos un desierto.
Nada es verdaderamente grave para los seres incapaces de amar
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Más de François Mauriac
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La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.
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La gentileza siempre es un signo de traición.
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El arte de vivir es sacrificar una pasión baja por otra mas alta