Saltar al contenido

Ningún ángel visitante, ningún explorador de otro planeta, hubiera podido sospechar que en este orbe suave proliferaban las alimañas, unas bestias incipientemente angélicas que se torturaban a sí mismas y dominaban el mundo.

Olaf Stapledon
Editar como imagen

Imágenes

Más de Olaf Stapledon