El alma está en el cerebro.
No basta con reconocer las competencias en las que nos sentimos bien. Hay que saber controlarlas, y eso sólo se consigue dedicándoles muchas horas de trabajo y de estudio
No basta con reconocer las competencias en las que nos sentimos bien. Hay que saber controlarlas, y eso sólo se consigue dedicándoles muchas horas de trabajo y de estudio