La dignidad no consiste en poseer honores, sino en merecerlos
No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.
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Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito
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Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
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La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.