El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad como el que come fruta floja.
No entendiendo pues estos maestros espirituales las almas que van en esta contemplación quieta y solitaria, por no haber ellos llegado a ella, piensan que están ociosas, y les estorban e impiden la paz de la contemplación sosegada y quieta, que de suyo le
Imágenes
Más de Juan de la Cruz
-
-
El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.
-
Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
-
Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando.