Antes que el amor, el dinero, la fe, la fama y la justicia, dadme la verdad”.
No es asunto mío el andar con peticiones al Gobernador o a la legislatura, como tampoco de ellos el de mandarme a mí; y si prestaron oídos sordos a mis reclamaciones ¿qué debería hacer yo entonces? Pero ante tal contingencia, el Estado no ha proporcionado
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Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel.
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Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.
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¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!