A todos los grandes hombres les gusta dejarse tiranizar por un débil.
No escuchar al que nos habla, no sólo es falta de cortesía, sino también de menosprecio. Atiende siempre al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención
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Contar con artículos en la prensa, condición indispensable para vender los libros, pues es muy raro que un libro se compre por su valor intrínseco y casi siempre se publica por razones ajenas a su mérito
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Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
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El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás perdón.